Cómo se pasan las ganas de jugar: los próximos 90 segundos
Las ganas de jugar se pasan si no las alimentas: suben, llegan a un pico y bajan. Si las tienes encima ahora mismo, no decidas nada durante los próximos 90 segundos, cambia de sitio y escribe a alguien. El resto del artículo puede esperar a que la ola baje.
Las ganas de jugar se sienten como si fueran a crecer para siempre. No lo hacen. El problema es que en el pico la decisión parece urgente, y esa urgencia es justamente lo que no hay que obedecer. Esta guía empieza por lo que puedes hacer ahora mismo y sigue con lo que puedes preparar para la próxima vez.
Este artículo no sustituye la atención médica o psicológica. Si sientes que estás en peligro, llama al 112.
¿Qué hago ahora mismo si tengo ganas de apostar?
Cuando tienes ganas de apostar, lo más útil es aplazar la decisión, no discutir contigo mismo. No intentes convencerte de nada. Solo gana tiempo:
- Quédate quieto 90 segundos sin abrir el móvil. Contar respiraciones sirve, y no porque tenga nada de místico: le da a tu cabeza algo que hacer mientras el pico pasa.
- Cambia de temperatura o de sitio. Agua fría en las manos, salir al portal, asomarte a la ventana. Un cambio físico corta el bucle mejor que un argumento.
- Escribe a alguien. No hace falta explicar nada: «me están entrando ganas» ya rompe el aislamiento en el que el impulso funciona mejor.
- Aplaza en lugar de prohibir. «Ahora no, lo miro dentro de una hora» es mucho más fácil de sostener que «nunca más».
- Aleja el dinero. Si tienes la tarjeta a mano, guárdala en otra habitación o dásela a alguien durante un rato.
Nada de esto es fuerza de voluntad. Es ganar tiempo, que es lo que la ola necesita para bajar.
¿Cuánto duran las ganas de jugar?
Las ganas de jugar no tienen una duración fija, y desconfía de quien te dé una cifra exacta. Lo que sí se repite es la forma: el impulso sube, llega a un pico y, si no lo alimentas, pierde fuerza. Jugar es lo que lo reactiva.
Los 90 segundos no son un número mágico. Son un primer tramo lo bastante corto como para poder cumplirlo incluso en un mal momento. Cuando termina, puedes empezar otro. Muchas veces, al final del segundo o del tercero, la urgencia ya no es la misma, y lo que parecía una orden vuelve a ser una opción que puedes rechazar.
¿Por qué las ganas aparecen tan de golpe?
Las ganas de jugar suelen aparecer de golpe porque responden a desencadenantes concretos: una hora, un estado de ánimo, una notificación, un partido. El Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad incluye entre los criterios del trastorno por juego usarlo como vía de escape de los problemas o de alivio del malestar emocional. Por eso muchas veces no son las ganas de jugar lo que aparece primero, sino el malestar.
A eso se suma el acceso. La OMS recuerda en su nota descriptiva sobre el juego que el juego online es accesible casi en cualquier lugar y a cualquier hora. Cuando entrar cuesta tres toques, no queda ningún hueco donde quepa pensar. Lo que decide el resultado casi nunca es lo que haces en el pico, sino lo que dejaste preparado antes.
¿Cómo puedo prepararme antes de que lleguen?
Para prepararte, conviene conocer tus momentos de riesgo y poner distancia entre el impulso y la apuesta antes de que llegue el siguiente:
- Conoce tus horas. Anota durante una semana cuándo aparecen las ganas y qué había pasado justo antes. Suelen concentrarse en pocas franjas: la madrugada, el día de cobro, el rato muerto del trayecto.
- Pon distancia permanente. Inscríbete en el RGIAJ para cerrar los operadores con licencia, y añade un bloqueo de páginas de apuestas en el móvil que cubra las páginas sin licencia, que el registro no alcanza.
- Que apagarlo no sea inmediato. La protección no tiene que ser imposible de desactivar; tiene que tardar lo bastante como para que el pico te pille del otro lado.
- Ten un plan escrito. Tres cosas concretas que harás cuando lleguen las ganas y a quién escribirás. En el pico no se improvisa bien.
- Guarda un número. FEJAR atiende en el 900 200 225 de forma gratuita y anónima.
¿Y si las ganas vuelven una y otra vez?
Si las ganas de jugar vuelven una y otra vez, no es una prueba de que te falte voluntad: es una señal de que el problema merece apoyo, no solo aguante. Según la OMS, los enfoques con más respaldo para el trastorno por juego son la terapia cognitivo-conductual y la entrevista motivacional, dos formas de trabajar precisamente qué dispara el impulso y cómo responder a él.
Puedes empezar por tu médico de cabecera, llamar a FEJAR o acercarte a Jugadores Anónimos, donde otras personas cuentan cómo han atravesado esos mismos momentos. Si te preguntas si puedes con esto sin ayuda, aquí tienes cuándo basta con dejarlo por tu cuenta y cuándo no.
¿Y si esta vez has jugado?
Si esta vez has jugado, no lo trates como el final de nada. Anota la hora y lo que había pasado antes, y añádelo a tu mapa: una recaída que entiendes vale más que una semana limpia que no sabes por qué lo fue. Si quieres volver a empezar con estructura, sigue la hoja de ruta para los primeros 7 días sin jugar.
NoLoss existe para la parte que no se puede improvisar en el pico: bloquea las webs de apuestas en el móvil, refuerza la protección en las horas que has marcado como difíciles y ofrece un recorrido de apoyo de 90 segundos para el momento exacto que describe este artículo.
En resumen
Las ganas de jugar se pasan si no las alimentas: suben, llegan a un pico y bajan. En el momento, aplaza 90 segundos, cambia de sitio y escribe a alguien; antes del siguiente, conoce tus horas y pon distancia con un bloqueo. Tu próximo paso puede ser escribir hoy tu plan de tres cosas para el pico.
Si necesitas hablar con alguien, FEJAR – Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados atiende en el 900 200 225, de forma gratuita y anónima (fejar.org).
FAQ
¿Cuánto duran las ganas de jugar?
Las ganas de jugar no tienen una duración fija: dependen de la persona, del desencadenante y de lo fácil que sea jugar en ese momento. Lo que sí se repite es la forma. El impulso sube, alcanza un pico y, si no lo alimentas, baja. Por eso la meta no es vencerlo, sino no actuar mientras está en lo más alto.
¿Por qué me entran ganas de apostar cuando estoy mal?
Muchas personas usan el juego como vía de escape del malestar: estrés, soledad, discusiones o deudas. El Ministerio de Sanidad lo recoge entre los criterios del trastorno por juego. Si notas que las ganas aparecen sobre todo cuando te sientes mal, ese patrón es importante: indica que conviene tener preparada otra salida para esos momentos.
¿Es normal tener ganas de jugar después de dejarlo?
Sí, es muy habitual que las ganas vuelvan semanas o meses después de dejar de jugar, a menudo en las mismas horas o situaciones de siempre. Que aparezcan no significa que estés retrocediendo. Significa que el hábito sigue teniendo desencadenantes, y que tu plan para el momento del impulso tiene que seguir en pie.
¿Qué hago si las ganas de jugar no se van?
Si las ganas vuelven a diario o sientes que no puedes con ellas, no es falta de voluntad: es una señal para buscar apoyo. Puedes llamar a FEJAR al 900 200 225, de forma gratuita y anónima, acudir a Jugadores Anónimos o hablar con tu médico de cabecera, que puede orientarte hacia un tratamiento.
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